Autoconsumo, ¿qué es?

 

El autoconsumo solar fotovoltaico es el uso de la energía generada por una instalación de paneles fotovoltaicos para el consumo propio de electricidad.

Las instalaciones de autoconsumo eléctrico se dividen en instalaciones conectadas a la red o instalaciones aisladas (sin conexión con la red).

 

Instalación aislada

Son instalaciones que se encuentran conectadas con el interior de una red de consumo pero que no cuentan con conexión eléctrica física con la red de transporte o distribución. El almacenamiento de energía con baterías es imprescindible en este tipo de instalaciones, con el fin de garantizar un suministro eléctrico durante 24 horas.

Estas instalaciones se encuentran en zonas donde la red eléctrica no llega por la imposibilidad o por el elevado coste de llevarla, como por ejemplo en zonas rurales con baja población y alejadas de grandes núcleos urbanos. Además, también se utilizan en señalización terrestre (alumbrado, señales de tráfico, semáforos) o en aplicaciones industriales como en torres de telecomunicación, entre otras.

Las instalaciones aisladas de la red están compuestas por placas solares fotovoltaicas, un regulador de carga, acumuladores o baterías solares e inversores fotovoltaicos.

 

Instalación conectada a red

Son instalaciones que se encuentran conectadas con el interior de una red de consumo, pero también se encuentran conectadas con una conexión eléctrica física con la red de transporte o distribución.

La acumulación o almacenamiento de energía no es imprescindible en este tipo de instalaciones ya que se recurre a la red eléctrica en los casos de baja o nula generación de energía verde por parte de los paneles solares. En algunos casos, se utilizan baterías para consumir mayor cantidad de energía fotovoltaica que la procedente de la red eléctrica.

Esta modalidad está regulada por el Real Decreto 900/2015, normativa a través de la cual se regularizan las condiciones administrativas, eléctricas y económicas de las distintas modalidades de suministro de energía eléctrica y de producción con autoconsumo.

Esta regulación se aplica a dos modalidades:

 

Modalidad tipo 1

Se trata de instalaciones de generación destinadas al consumo propio, conectada en el interior del punto de suministro del consumidor, y que no esté dada de alta como instalación de producción en el Registro Administrativo de Instalaciones de Producción de Energía Eléctrica. Asimismo, este tipo de instalaciones también las podemos dividir en dos subtipos:

Subtipo 1A. Instalaciones fotovoltaicas con potencia contratada no superior a 10kW.

Subtipo 1B. Instalaciones fotovoltaicas con potencia contratada mayor de 10kW y no superior a 100kW.

Tienen una serie de requisitos comunes los 2 subtipos:

La Potencia contratada no puede ser superior a 100 KW.

La suma de potencias instaladas de generación será igual o inferior a la potencia contratada por el consumidor.

El titular del punto de suministro será el mismo que el de todos los equipos de consumo e instalaciones de generación conectados a su red.

Las instalaciones de generación y el punto de suministro deberán cumplir los requisitos técnicos contenidos en la normativa del sector eléctrico y en la reglamentación de calidad y seguridad industrial que les resulte de aplicación.

 

Modalidad tipo 2

Se trata de instalaciones de generación destinadas al consumo propio y que a su vez realizan venta a red del excedente de energía generada y que se encuentran inscritas en el Registro Administrativo de Instalaciones de Producción de Energía Eléctrica (RIPRE). En esta modalidad existirán dos sujetos, el consumidor y el productor.

En el caso de vertido de energía a red, sólo las instalaciones de la modalidad tipo 2 pueden recibir una contraprestación por la energía generada.

En esta modalidad también se permite la instalación de elementos de acumulación con baterías. Siempre y cuando se disponga de las protecciones establecidas en la normativa de seguridad y calidad industrial que les aplique, y se encuentren instaladas de tal forma que compartan equipo de medida que registre la generación neta o la energía horaria consumida.